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los amorosos

largobeso

Los amorosos callan.

El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre "¡qué bueno!" han de estar solos.

Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.

En la obscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.

Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.

Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo, de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.

Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida
Y se van llorando, llorando
la hermosa vida.

Jaime Sabines

personas

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Bosques

Enviado por dr_maracame el 03/06/2008 a las 04:37 PM

La capacidad de los bosques para absorber el dióxido de carbono producido por el hombre se está debilitando, reveló el análisis de dos décadas de datos de más de 30 sitios helados. El hallazgo significa que una porción mayor del CO2 que emitimos terminará afectando al clima en vez de ser capturado por árboles o suelo. Esto podría explicar en parte estudios recientes que sugieren que el CO2 de la atmósfera está aumentando con más rapidez de la esperada. Si temperaturas más altas significan menos carbono capturado por plantas y microbios, el calentamiento global se acelerará. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático concluyó que a la humanidad le quedan ocho años para poder evitar los peores efectos del calentamiento global.

La captura de carbono por tierra y mar es crucial para las predicciones acerca del calentamiento futuro. “Actualmente estamos recibiendo un descuento del 50 por ciento en el impacto climático de nuestras emisiones de combustibles fósiles”, escribió en la revista Nature John Miller, climatólogo de la Universidad de Colorado. Significa que la mitad de lo que emitimos es absorbido por los océanos y por ecosistemas terrestres. “Desafortunadamente, no tenemos ninguna garantía de que el descuento del 50 por ciento continuará, y si desaparece sentiremos el impacto climático total de nuestra implacable emisión de CO2 de combustibles fósiles”. En todo el mundo han aparecido evidencias abundantes de que el invierno está empezando más tarde mientras que la primavera empieza antes. En latitudes más al norte, las temperaturas de primavera y otoño subieron 1.1 y 0.8 grados centígrados respectivamente en las últimas dos décadas.

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