Los responsables de la llamada industria hotelera y de servicios turísticos en la rivera maya logran jugosos dividendos haciendo rentables litorales para un turismo proveniente de Europa y Norteamérica. Turismo que, por otro lado necesita servicios e infraestructura habitacional y donde en la mayoría de éstos lugares, para facilitar la estancia y con ella los negocios, aceptan como moneda de cambio de uso legal el dolar y se habla inglés como requisito para empleados aún cuando su relación con angloparlantes no exista.
Aunque los efectos adversos de esta influencia turística que, como horda de temporal azota el caribe, conlleva a la destrucción de las especies naturales del lugar y ha provocado en Cancún que la población de manglar haya disminuido considerablemente, por lo que la cantidad de afluentes y productos contaminantes resulta más alta. Un buzo que quiere ver arrecifes caribeños ya no va a este lugar.
Apenas hace unos días, el nuevo presidente del Consejo Nacional de Áreas Naturales Protegidas en México, afirmó que la destrucción de manglar en este país es un problema muy serio, y debe ser considerado prioridad nacional. Aseveró que existe relación entre la tala de este tipo de vegetación con la mortalidad de la población.
Un ejemplo de los daños que ocasiona su desaparición son los desastres que causó el tsunami en Asia en 2004. En cambio, el paso del huracán Dean por Chetumal no provocó graves afectaciones, ya que se trata de una zona donde esa vegetación está bien conservada.
Hace unas semanas la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México, (Semarnat) dio a conocer que en el país quedaban 650 mil hectáreas de manglar, y según las organizaciones ambientalistas esto representaba la desaparición de 75 por ciento en 24 años. Cifras coincidentes dirá usted.
Entre los beneficios que aporta el manglar está la seguridad en las zonas costeras, ya que artículos científicos han demostrado que en el sureste de Asia el tsunami devastó costas y mató gente porque esta vegetación desapareció para dar lugar a la construcción de complejos turísticos. Lo mismo, dijo, ocurrió con el paso de Wilma por Cancún, donde toda la vegetación de la barra costera de Kukulcán ha sido empobrecida.
Agregó que otra aportación importante de los humedales son las pesquerías, muchas de las cuales pasan parte de su ciclo de vida en el mangle; es el caso de la jaiba, el camarón y gran cantidad de peces de escama como la lisa y el pargo; “si los manglares desaparecen, esas especies declinan”.

El manglar es una de tantas especies vegetales en peligro de extinción en el país y el mundo, el cambio climático por otro lado afecta los niveles de los mares y esto provoca que muchas especies deban adaptarse o si no perecer. El caso de los anfibios resulta alarmante.












