Múltiples son las causas y otros los efectos que generan este fenómeno de la migración latina hacia los Estados Unidos, las más importantes por supuesto la falta de oportunidades reales en los países de origen, donde los gobiernos no han hecho la labor para la que fueron creados: generar situaciones adecuadas de desarrollo para con sus habitantes.
Aunque cabe reconocer sería muy ciego de nuestra parte suponer que los niveles de dependencia económica que provocan los flujos de capital desproporcionados de las empresas transnacionales en estos países no significarían también, la eterna sangría de capital ante las ganancias que generan y que finalmente salen del mismo territorio donde fueron creadas, y entonces por lo mismo no logran traducirse en bienestar material para la gente. Si bien son los obreros, el personal, los empleados y las actividades de producción relacionadas a la empresa matriz, son los “habitantes del centro” quienes finalmente gozarían de los beneficios acumulados, cuanto más que un porcentaje de ganancias brutas ingresan a flujos de capital en organismos financieros internacionales o a las bolsas de valor golondrino, ignorando por completo proporcionar capital que pueda traducirse en mejoras de los niveles de bienestar general
Como se observa los problemas resultan estructurales, y los mencionados aquí son dos a destacar ante el cúmulo de problemas que intervienen en esta área de la frontera, y es aquí precisamente, en la frontera Sonora-Arizona, donde ocurren los índices más altos de muertes en intentos por querer cruzarla y alcanzar el sueño americano. Datos estadísticos señalan que de los 437 decesos que ocurrieron el año pasado (2007), el 41 por ciento de ellos, (165) se dieron en el sector de Tucson que abarca el 90 por cierto de la zona fronteriza del Estado.
La comunidad latina en Arizona, en su mayoría mexicanos, vive una psicosis colectiva debido a la aplicación de la HB2779 y lentamente ha provocado ya un éxodo de inmigrantes, aseguró Elías Bermúdez, dirigente de la organización Migrantes Sin Fronteras, con sede en Phoenix. El activista afirmó que en las últimas semanas se han registrado despidos masivos de trabajadores, pues las empresas están advertidas de que si tienen laborando a indocumentados serán sancionadas con el retiro temporal de la licencia de operaciones, y en caso de reincidencia, con el cierre indefinido de la empresa.
Bermúdez calculó que tan sólo de Phoenix, en los primeros meses del 2008, han “huido” al menos 50 mil personas por el miedo a ser detenidos durante posibles redadas en las empresas. Puntualizó que los migrantes se han regresado a México o se han ido a estados aledaños de la Unión Americana. El también consejero del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME) alertó de que en Arizona sean mas frecuentes las redadas en los próximos meses para que las autoridades se aseguren de que la ley estatal que penaliza a los negocios que contraten a indocumentados se cumpla. Además de la entrada en vigor de la HB2779, la situación para los mexicanos en Arizona se complica con la persecución de policías locales que actúan como agentes de migración al detener en las calles a las personas por un perfil racial para interrogarlos, si no acreditan de inmediato su estatus proceden a entregarlos a “la migra” y de ahí la deportación.
Muchas familias de migrantes se han ido pero las que quedan no salen ni a la calle por temor a ser detenidos si los ven bajitos de estatura y de piel morena.
Para concluir dijo en entrevista Elías Bermúdez: “La gente sigue saliendo de Arizona y el ambiente no es sólo de tensión, sino de terror porque hay miedo se salir a las calles porque todas las policías paran a la gente para interrogarlas (…) el policía ya se sintió en libertad, parece que le dieron un cheque en blanco para cazar migrantes”, apuntó.











