Una entre mil.
Una. Siempre una mujer es distinguida entre mil.
Una estrella sílfide, no hay forma de salir.
Le busqué siempre, nunca le hallé.
Le busqué en todas partes, en vueltas dispersas en infinitas direcciones,
en las diversiones, en el bacanal.
En sitios que probé para olvidarle, para tenerle
En antros, en salones y cantinas.
Le busqué en otras mujeres. En catafalco de huesos.
En perfiles de talla. En las más amadas siempre,
en las más hermosas, en las más bellas; en las que más se desvanecen.
Le buscaba en tantas lágrimas, le buscaba en tantas penas.
¿Qué vale para iluminar con infiernillos la penumbra del encierro?
Luego le vi.
Le vi una vez y con esa vez tuve.
Le volví a ver entonces desde niña, púber y arrogante,
aparecida en sueños de príncipes durmientes,
en amores de viajeros, en ceremonias de enlaces,
en el terso aliento de almohada de un amanecer a su lado,
en amores decrépitos que mueren de amor deseándose cada día.
Le vuelvo a ver.
Le veo en retratos familiares de cumpleaños,
en niñas con trenzas, en moños rosas, azules,
pacientemente delineados por madres y abuelas.
Le vi, vida, acabada de conocerle como ahora,
en una página perdida, en un capítulo en la historia.
Una mujer distinguida entre mil.
Luego un hombre de orgullo y vanidad encuentra sorprendida,
aunque nada significa ante la fuerza de la tierra que es usted,
nadie mujer puede vencerle en lo que vale, lo que depara su presencia.
Los hombres por eso pelean.
Peleamos para conquistar la tierra; inventamos grandes artilugios,
estrategias con ofensas o detalles de deseo; luego le tenemos, luego ya no me interesa...
Cuando son madres de nosotros encuentran, nos encuentran a nosotros.
Nosotros no encontramos nada, no queda otra que buscar perdidos intentando encontrarlas.
Resueltos a un fracaso. Confundidos. Como locos en sus mocedades.
Sólo quiero encontrarme en usted,
para pensar que no estoy muerto o no morí, o por lo menos que he vivido.













tremenda poesía....
qué deleite de lectura
mil Gracias
C